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Lourdes 10/04/08 19:51:41

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
«Adiós amor, me voy a mis combates, no pienses más en el tormento que pasó entre nosotros, como un rayo dejándonos tal vez su quemadura. La paz llegó también, y como tengo el corazón completo, con la parte de sangre que me diste para siempre, mírame por el mar que voy radiante, mírame por la noche que navego. Que mar y noche, amor, son tus ojos.»

Estos que deben ser unos versos de Neruda fueron las ultimas palabras de Manuel Picón a Olga Manzano su mujer, antes de morir...

petri 10/04/08 22:11:54

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
DE RAFAEL DE LEON

TENGO EL CABALLO EN LA PUERTA

Tengo el caballo a la puerta,
¿te quieres venir conmigo?.
Yo no te obligo.
Sólo te brindo ocasión
de darte en mi soledad
una casa, un corazón
y un cariño de verdad.

¿Qué no quieres...? Allá penas.
Mientras yo tenga en mis venas
sangre de piropo y ronda;
mientras, por mas que se esconda,
no haya mujer que resista
este pase de conquista
de los vuelos de mi capa;
mientras la flor que se tapa
con clavel y celosía
se asome a verme pasar
pensando en la Vicaría;
y mientras de par en par
se abran a mi reclamo
el corazón donde llamo
y la boca donde toco...
a mi se me importa poco
que quieras o que no quieras
ser dueña de mi fortuna.
Hay mucha espiga en las eras
para pensar sólo en una

Y mira lo que te digo:
un día deje la luna
porque no quiso venir
conmigo.

Y no me costó ninguna
fatiga romper cadenas.
Con esto quiero decir
que a ti, que no eres la luna,
me costará menos pena
dejarte, si lo prefieres.
Me sobran a mí mujeres.

De modo que tú dirás;
si me das el sí, tendrás
beso blando, brazo fuerte,
casa, cariño y corona
y, si es preciso, mi muerte
por defender tu persona.

¿Qué no quieres...?
No hay que hablar
de olvidos ni sufrimientos:
que tengo yo muchos vientos
por donde poder volar.
Y me iré calle adelante,
sin fatiga y sin desplante,
con una copla de mayo
saltando en el corazón
mientras me acompaña el son
el paso de mi caballo:

-Voy a la esquina a cambiar
por una rosa otra rosa,
y a ver quien lo va a notar;
que si una rosa es hermosa...
la otra... no se queda atrás

En fin; no quiero hablar más
de lo que ya no precisa
más explicación.

Mi corazón va deprisa
y no le gusta perder
tiempo en la conversación,
mientras se pueda entender
a besos por los balcones,
Y, torero sin fracaso,
pueda torear al paso
cinturas y corazones.

Ya lo sabes; junto al río
tengo un huerto de limones
Y un arroyito de frío
que va sembrando canciones.
Y en la loma
tengo un blanco caserío
como una blanca paloma
que se asoma
para beber en el río

Y entre arrayán y romero
un beso sin estrenar
que está diciendo “me muero”
porque no puede aguardar.


Y creciendo junto a una
rosita sin jardinero
tengo la flor de un “te quiero”
para tu pelo de luna

Todo esto, junto al río,
en mi cabaña desierta
Piénsalo bien, amor mío...
Tengo el caballo a la puerta .

poetisa 10/04/08 23:12:35

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
TENGO UNA MUÑECA













Tengo una muñeca
vestida con recuerdo azul
con sus gastados vestidos
y su cabello de lana desteñidos .

La llevé conmigo
y paseó bajo mi piel,
hoy me sacudió
con su mucho dolor,
porque en un baúl
el abandono la lastimó.

Esta mañanita
me dijo mi corazón
que la dé un jarabe
no de la farmacia
si con caricias del corazón.

Brincan
sus ojos de vidrios
de alegría, ya sé.

Dos y dos son cuatro,
y cuatro décadas pasaron
desde que te acuné.

Esos son los besos de hoy
con el mismo amor
de ayer.




Stella Maris

mai^a 10/04/08 23:41:54

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Cuanta TERNURA en tu poesía poetisa
:-P Chuikissssssssssssss
:-P Lourdes chuikissssssssssssssss
:-P Piscui chuikisssssssssssss que linda la Patagonia
:-P Duran chuikisssssssssss una belleza de soneto
:-P Petri chuikisssssssss sosrprendentes sus versos

:-P Dolcecita chuikisssssssss siempre tus poesías las siento como de tierra adentro
... que maravilla chic@s

Merce55 12/04/08 23:31:53

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
La leyenda de Manaka
de "Mitología Guaraní" de Jorge Montesino

Marcha por la selva la tropa de indómitos. Mbarakaju lidera a los suyos. Guerrero sin par. No hay quien le iguale en resistencia física, en el tiro de las flechas y el manejo del mbaraka. La madre naturaleza ha sido generosa con Mbarakaju.

Las tropas de Mbarakaju pasan por los poblados y en cada lugar pintan el signo de la dominación. No hay quien se le resista. Mbarakaju, como buen tirador es también un eximio cazador. Prueba de ello es su collar donde ya no caben más colmillos de jaguareté. Ha cazado cientos de estos animales en su corta vida.

Mbarakaju en su plenitud.

Ahora persigue a una fiera que ha herido.

Se aparta de los suyos. Avanza por la selva siguiendo el rastro de sangre.

La noche lo sorprende y Mbarakaju opta por descansar. Busca un buen lugar y allí pasa la noche. Mbarakaju tiene el sueño liviano. La menor señal de peligro y el guerrero está alerta.

Al amanecer continúa su marcha, encuentra al tigre que ruge de dolor y acaba con él. Sigue sumando cuentas en su collar. Pareciera que la cosecha de colmillos jamás acabará.

Una lluvia atropellada y densa cae sobre la selva ahora y lava todo rastro de sangre. ¿Cómo regresar junto a los suyos? La capacidad de orientación del joven indio y su intuición no bastan para vencer a la enmarañada vegetación que frente a él se levanta como una muralla.

Mbarakaju comienza a andar.

Vuelve sobre sus pasos. Le parece estar dando vueltas en círculo.

No. No puede ser. Al fin Mbarakaju, exhausto se tiende sobre la hierba en busca del sueño y el descanso reparador. Duerme el guerrero. Duerme y sueña con una joven hermosa. La niña le habla, ahora lo está llamando: “acércate” le dice en su luminoso sueño.

Mbarakaju despierta cuando el sol está declinando. Un rocío claro y fresco cae sobre su cuerpo. Al incorporarse descubre que el rocío tan claro y perfumado cae de un ysapy, el árbol de la dicha. Buen augurio, piensa el guerrero y avanza nuevamente a través de la selva como guiado por un espíritu más poderoso que su voluntad. Mbarakaju escucha lejanos sones de tambor. Apura el paso. Ahora ya puede oir voces. Es evidente que se aproxima a una aldea.

El indio, escondido en la frondosidad de la selva observa la aldea. Todo es movimiento allí. Se preparan para una celebración. Reposan los manjares y las bebidas en gran cantidad. Con avidez mira Mbarakaju todo lo que ante sus ojos se extiende como una aparición. Van y vienen las mujeres apuradas con los preparativos. Se encienden las fogatas. La tarde va dejando paso a la oscuridad. Los hombres preparan sus instrumentos. Comienzan a beber.

Mbarakaju decide integrarse a la fiesta. Avanza hacia la aldea. A su paso las gentes de la tribu detienen sus acciones. Mbarakaju llega junto a los músicos. Extiende la piel del tigre que acaba de matar. Arranca de las manos del músico el mbaraka y sentándose sobre la piel comienza a ejecutar el instrumento y a narrar la historia del principe Chimboi. Su canto, más allá de la forma en que llega hasta el lugar, ocurrente y misterioso, concita la atención de hombres y mujeres.

La canción relata que el príncipe Chimboi, jefe de los karios, altanero y solitario vivía en un blanco palacio, suspirando permanentemente por una mujer bella y virgen. La habilidad de Mbarakaju para el relato cantado le lleva a mezclar el encantador argumento del príncipe con la tribu en la que se halla cantando. Mezcla la realidad y la fantasía y lo hace premeditadamente. Cuenta en su canción que el príncipe Chimboi cree que va a encontrar a aquella mujer de sus sueños, símbolo de la perfección humana, entre las doncellas de aquella tribu. Las jóvenes de la tribu se miran unas a otras comparándose. ¿Quién de ellas será la elegida de Chimboi? Pero el príncipe es sólo invento de Mbarakaju, ha nacido de su ingenio y allí vive.

Después de terminada su canción Mbarakaju es aceptado en la fiesta. Se celebra la cosecha de la mandioca y las fiestas de la nubilidad. Las familias de las núbiles han adornado a sus vírgenes y cada una de las que pasan en desfile parece más bella que la otra.

Túrbase Mbarakaju cuando ve avanzar en aquel desfile iniciático a la mujer que ha visto en sueños. Se le ilumina el rostro ya encendido por el calor de las fogatas. Los sueños le han anticipado el encuentro. Mbarakaju siente deseos de actuar. Toma nuevamente entre sus manos el mbaraka y dedica una canción a la joven. El desfile se detiene pero parece suspendido sobre las notas y las palabras de la canción. Es un momento tocado por la divinidad. Al finalizar su canto Mbarakaju, tramposamente dijo: “Esta será la esposa de Chimboi”.

Koeti se llamaba la dulce niña. La abuela de la niña, Chiro, recordó entonces las señales del cielo que el día del nacimiento de Koeti habían señalado un camino sembrado de estrellas. Una vida grandiosa y eterna. La anciana creyó ver en las palabras de Mbarakaju parte de aquel designio divino. “Guíanos hasta el palacio de Chimboi”, dijo la vieja al extranjero. Los hermanos de Koeti se opusieron pero a una palabra de la anciana moderaron su enojo y reprimieron sus decisiones. Mbarakaju, Chiro y Koeti partieron al día siguiente hacia el inexistente palacio blanco donde vivía Chimboi. Avanzaron los tres. Mbarakaju con paso firme, la anciana ágil como una joven y la niña extrañamente torpe. Como si no quisiera avanzar. Con recelo y miedo.

Se detuvieron después de mucho andar. Mbarakaju cazó un venado y lo puso al fuego. Koeti dormía en su hamaca. Cuando estuvo lista la carne comieron en silencio los tres. La anciana preguntó: “¿Cuándo llegaremos al palacio de Chimboi?”. “Cuando yo quiera” respondió secamente Mbara-kaju. Inmediatamente la vieja recriminó al guerrero su promesa, tras lo cual Mbarakaju dijo: “¡Yo soy Chimboi, Mbarakaju es sólo mi nombre de guerra”.

La anciana no creía lo que estaba escuchando. Había sido engañada. Tal vez se había apresurado al decidir hacer este viaje con un desconocido.

“Déjame a la niña y vete. No te necesito”, dijo el guerrero a Chiro.

Chiro recupera la calma y unta la frente, las mejillas y el pecho de su nieta con un ungüento verde que extrae de un pequeño recipiente. Mbarakaju observa la despedida de la mujer y se alegra de que no oponga resistencia. La anciana se aleja y cuando Mbarakaju vuelve la vista hacia Koeti comprende el sentido de aquellos ungüentos. La vieja se va pero deja sus hechizos. Mbarakaju quiere gritarle algo pero la voz no le responde. Algo le marea, le impide la mirada. Koetí se vuelve neblinosa ante sus ojos, desaparece. Se transforma. El guerrero siente que su cuerpo pesa como un elefante. No puede moverse de su sitio. Impotente observa la transformación de la niña. Ahora logra acercarse a la joven. Intenta abrazarla pero se sorprende él mismo de estar abrazado al tronco de un árbol. Sorprendido mira al árbol buscando alguna señal que le indique el lugar de Koeti. Nada alrededor. Koeti ha desaparecido. Chiro también. Solo en aquel desolado lugar Mbarakaju se sienta bajo el árbol, la espalda apoyada en el tronco. Un suave cansancio invade al guerrero. Sus piernas ya no le pesan pero un extraño sopor le invade hasta vencerle.

Mbarakaju despierta.

Es la hora del alba y el sol aparece suavemente.

Mbarakaju se pone de pie y golpea las ramas más bajas con su cabeza. Una lluvia de pétalos cae a sus pies. El árbol estaba cubierto de flores. El guerrero busca por todos lados algún indicio que le guíe hacia Koeti. Infructuosa es su búsqueda. Vencido, huye de aquel lugar encantado.

Chiro ve que el extranjero se aleja del lugar y vuelve para deshechizar a su joven nieta. La anciana contempla el bello árbol florido y siente un vértigo extraño. La belleza marea sus pupilas cansadas. De pronto, de los árboles vecinos surge un ave pequeña y multicolor. Como una flecha llega hasta las flores y allí, sostenido en vilo por el rápido movimiento de sus alas, introduce su pico en una y otra flor bebiendo el sabroso néctar. Las flores se tiñen de rosas y leves morados al contacto del largo pico que las ultraja. Se diría que se ruborizan y tiñen su blancura de subidos colores. Chiro no se atreve a dar caza a aquel pequeño pájaro que va de flor en flor. Su nieta seguía siendo bellísima, pero ya no era marane. Así lo entendió la mujer y consideró inútil deshechizarla. Así quedó entre nuestros árboles el manaka que con sus bellas flores se sonroja de haber perdido la virginidad con aquel misterioso pájaro del cual se dice que era un príncipe encantado.


cariños

petri 13/04/08 23:30:35

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Algo popular de (ANTONIO MACHADO)

La saeta

Dijo una voz popular:
Quién me presta una escalera
para subir al madero
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?

Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos
siempre con sangre en las manos
siempre por desenclavar.
Cantar del pueblo andaluz
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz.

Cantar de la tierra mía
que echa flores
al Jesús de la agonía
y es la fe de mis mayores
!Oh, no eres tú mi cantar
no puedo cantar, ni quiero
a este Jesús del madero
sino al que anduvo en la mar!.

Lourdes 15/04/08 01:19:35

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
petri me gusta mucho todo lo que pones

A ver si os gusta esta. Yo la siento en el alma y cuando los recuerdos afloran,siempre está presente.

Te digo adiós,
y acaso te quiero todavía,
quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós...

No se si me quisiste,
No se si te quería,
o tal vez nos quisimos demasiados los dos...

Este cariño triste, apasionado y loco,
me lo sembré en el alma,
para quererte a ti...

No se si te ame mucho,
no se si te ame poco,
pero si se que nunca volveré a amar así...

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero al quedarme solo,
sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te ame...

Te digo adiós,
y acaso con esta despedida,
tu hermoso sueño muere dentro de mí...

Pero te digo adiós para toda la vida,
aunque toda la vida,
siga pensando en ti...

Angel Buesa

petri 15/04/08 23:37:32

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Muchas gracias Lourdes tambien son preciosas las que pones tu..

haber si te gusta esta de (GARCIA LORCA)

GRANADA

Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.
Una vestida de verde,
otra de malva, y la otra,
un corselete escocés
con cintas hasta la cola.

Las que van delante, garzas
la que va detrás, paloma,
abren por las alamedas
muselinas misteriosas.
¡Ay, qué oscura está la Alhambra!
¿Adónde irán las manolas
mientras sufren en la umbría
el surtidor y la rosa?

¿Qué galanes las esperan?
¿Bajo qué mirto reposan?
¿Qué manos roban perfumes
a sus dos flores redondas?

Nadie va con ellas, nadie;
dos garzas y una paloma.
Pero en el mundo hay galanes
que se tapan con las hojas.
La catedral ha dejado
bronces que la brisa toma;
El Genil duerme a sus bueyes
y el Dauro a sus mariposas.

La noche viene cargada
con sus colinas de sombra;
una enseña los zapatos
entre volantes de blonda;
la mayor abre sus ojos
y la menor los entorna.

¿Quién serán aquellas tres
de alto pecho y larga cola?
¿Por qué agitan los pañuelos?
¿Adónde irán a estas horas?
Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.

Lourdes 16/04/08 00:02:34

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
preciosa petri

DOS PALABRAS

Esta noche al oído me has dicho dos palabras
Comunes. Dos palabras cansadas
De ser dichas. Palabras
Que de viejas son nuevas.
Dos palabras tan dulces que la luna que andaba
Filtrando entre las ramas
Se detuvo en mi boca. Tan dulces dos palabras
Que una hormiga pasea por mi cuello y no intento
Moverme para echarla.
Tan dulces dos palabras
-Que digo sin quererlo- ¡oh, qué bella, la vida!-
Tan dulces y tan mansas
Que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman.
Tan dulces y tan bellas
Que nerviosos, mis dedos,
Se mueven hacia el cielo imitando tijeras.
Oh, mis dedos quisieran
Cortar estrellas.

Alfonsina Storni

hasta mañana

mai^a 16/04/08 00:17:23

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Uuuuh chic@s ...que maravilla! Merce55, Lourdes, Petri caballero que grandioso! chuikisssssssssssss



Para vencer un peligro,
salvar de cuelquier abismo,
por experiencia lo afirmo,
más que el sable y que la lanza
suele servir la confianza
que el hombre tiene en sí mismo.


*Martín Fierro

piscui 16/04/08 02:30:24

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Con "casualidades" así cada vez se me hace más difícil irme.
"La canción del adiós" era una de las preferidas de mi papá. Me cuesta escucharla porque el corazón se me hace chiquitito, chiquitito pero es así, el dolor no se va a ir nunca.
Esta no es la versión que él le gustaba pero es la que más me gustó a mí.
Espero que les guste.





Petri: ni yo sé por qué pero mi corazón está en el sur de España.
Un abrazo grande, grande desde esta fría Patagonia.

Lourdes 16/04/08 16:16:11

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
¡Ay! piscui... yo que no creo en casualidades... ¡Dios! has hecho que se me encoja el corazón... y que se me erice el vello y que un escalofrío me recorra de arriba a abajo y que la emoción haga que se me salten las lágrimas.

A mi me la cantaba mi novio ... ¡que tiempos! Toda una vida

Gracias. Cuál era la versión de tus padres? ésta tampoco era mi versión...

Gracias mil gracias...no te vayas piscui no magnifiques lo que no es importante.:26beso: :26beso: :26beso:

Lourdes 16/04/08 16:34:13

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Hay hombres que luchan un día
y son buenos.
Hay otros que luchan un año
y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años
y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida:
esos son los imprescindibles.
Bertolt Brecht

Sueño con serpientes, con serpientes de mar,
con cierto mar, ay, de serpientes sueño yo.
Largas, transparentes, y en sus barrigas llevan
lo que puedan arrebatarle al amor.

Oh, la mato y aparece una mayor.
Oh, con mucho más infierno en digestión.

No quepo en su boca. Me trata de tragar
pero se atora con un trébol de mi sien.
Creo que está loca. Le doy de masticar
una paloma y la enveneno de mi bien.

Ésta al fin me engulle, y mientras por su esófago
paseo, voy pensando en qué vendrá.
Pero se destruye cuando llego a su estómago
y planteo con un verso una verdad.


Silvio Rodriguez

Lourdes 16/04/08 16:41:33

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Sueño con serpientes

me habría gustado encontrar la versión de soledad Bravo pero no está

trochamontes 16/04/08 22:48:48

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Mi padre
Juan de Dios Peza
cd de Mexico 1952-1910


Yo tengo en el hogar un soberano
único a quien venera el alma mía;
es su corona de cabello cano,
la honra es su ley y la virtud su guía.

En lentas horas de miseria y duelo,
lleno de firme y varonil constancia,
guarda la fe con que me habló del cielo
en las horas primeras de mi infancia.

La amarga proscripción y la tristeza,
en su alma abrieron incurable herida;
es un anciano, y lleva en su cabeza
el polvo del camino de la vida.

Ve del mundo las fieras tempestades,
de la suerte las horas desgraciadas,
y pasa, como Cristo el Tiberiades,
de pie sobre las ondas encrespadas.

Seca su llanto, calla sus dolores,
y, sólo en el deber sus ojos fijos,
recoge espinas y derrama flores
sobre la senda que trazó a sus hijos.

Me ha dicho: "A quien es bueno, la amargura
jamás en llanto sus mejillas moja:
en el mundo la flor de la ventura
al más ligero soplo se deshoja.

Haz el bien sin temer al sacrificio,
el hombre ha de luchar sereno y fuerte,
y halla quien odia la maldad y el vicio
un tálamo de rosas en la muerte.

Si eres pobre, confórmate y sé bueno;
si eres rico, protege al desgraciado,
y lo mismo en tu hogar que en el ajeno
guarda tu honor para vivir honrado.

Ama la libertad, libre es el hombre
y su juez más severo es la conciencia;
tanto como tu honor guarda tu nombre,
pues mi nombre y mi honor forman tu herencia".

Este código augusto, en mi alma pudo,
desde que lo escuché, quedar grabado;
en todas las tormentas fué mi escudo,
de todas las borrascas me ha salvado.

Mi padre tiene en su mirar sereno
reflejo fiel de su conciencia honrada;
¡Cuánto consejo cariñoso y bueno
sorprendo en el fulgor de su mirada!

La nobleza del alma es su nobleza;
la gloria del deber forma su gloria;
es pobre, pero encierra su pobreza
la página más grande de su historia.

Siendo el culto de mi alma su cariño,
la suerte quiso que al honrar su nombre,
fuera el amor que me inspiró de niño
la más sagrada inspiración del hombre.

Quiera el cielo que el canto que me inspira
siempre sus ojos con amor lo vean,
y de todos los versos de mi lira
estos los dignos de su nombre sean.

petri 16/04/08 23:34:25

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Piscui que preciosa es esa cancion del adios

Lourdes-Maia-trochamontes Que bonito es este ilo..

DE JOSE ZORRILLA


A LA ESTUDIANTINA BURGALESA

Oigo al pie de mi balcón
vuestra gentil serenata.
¡Cuánto es a mi oído grata!
¡Cuán grata a mi corazón!

Pusieron hondos pesares
entre Castilla y yo el mar,
y a Castilla al regresar
me recibís con cantares.

¡Dios os dé tanto placer
como con ellos me dais!
Si un día en España dejáis,
como a mi os haga volver.

Temí que mi corazón
se hubiera insensible hecho,
pero palpita en mi pecho
de vuestra música al son.

Y pues le hace ella latir
después de tanto pesar,
tal serenata a pagar
debe el corazón salir.

¡Gracias, pueblo burgalés!
En cambio de la canción
que envías a mi balcón,
los versos echo a tus pies.

No extrañes si en el hogar
do entre lágrimas me hospedo,
tu serenata no puedo
con gayos versos pagar.

Págote con éstos, pues;
mas nunca olvides que son,
tan pobres como los ves,
hechos con el corazón.

Lourdes 17/04/08 00:54:37

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
COLOR AL VIENTO

Hoy recordé aquel beso de enero
que hizo que la luna durmiera en mi boca.

Todavía palpitan tus enhebradas caricias
ovalando el silencio de mi cuerpo.

Sólo el cielo crece en el fondo de tus ojos.

Buscando el color del viento
encontré un arco iris de amor en tu cuerpo.

Lina Zerón

ESDACO 17/04/08 04:41:13

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Hola a todos aqui les dejo un poema buenisimo que escribio GLORIA SUSANA , en el post ESTAMOS ENDEMONIAOS, Es demasiado bueno


Perdóname señor porque he pecado
Salí de casa hacia las siete con mi bolso preparado
y en un desvío doblé y no fui para el mercado
me metí en el vivero y cien euros le he dejado

No entré por comprar plantitas ni tampoco por gran cosa
Iba paseando contenta y tropecé con bulbosas
Estaban todas colgadas y arrase con la repisa
Me gasté todos los euros y perdí hasta la camisa

Pero cuando me volvía tropecé con suculentas
Y fue un gozo de alegría ver la crassula magenta
Esta especie no la tengo, ni la otra ni la otra
El carro se me desplaza y tropiezo con las hoyas

Y me lanzo cual vampiro con tal cara demoníaca
Que aprisiono a dos carnosas, más la Kerri y Limoniaca
Ya mi carro esta cargado con el peso de tres vacas
Pero yo sigo mirando y este hobby a mi me mata

No he comprado ni el pescado ni la carne ni las fresas
Pero he visto una maceta cargadita de frambuesas
Y es tan mona y tan coqueta que la subo en el carrito
Todavía tengo hueco para un cactus y un palmito.

Al llegar a casa miento, cual posesa en mi delirio
Y le digo a mi marido que cerraban los domingos
Que no había en el mercado más que un triste besuguito
Y que traigo en su lugar tres crasas y un arbolito

Pero ¿Qué comemos hoy? pregunta desesperado
Te haré sopita de de puerros con hojitas de albahaca
y de segundo espinacas y hasta fresitas con nata

Y con cara descompuesta se queda como pasmado
Y me mira de reojo con expresión de agoviado
Y entre suspiros se irrita y me dice ya alterado:
“Este caos no tiene fin…. te borro de Infojardin”

espero que les guste como a mi :meparto:

Ana. 17/04/08 17:20:55

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Cita:

Es demasiado bueno
Demasiado? Nunca es demasiado, créeme! :-)

Cita:

espero que les guste como a mi :meparto:
Ma encantao! :13mellado:

ESDACO 17/04/08 18:04:21

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Aqui les dejo otro poema de Gloria susana del porst ESTAMOS ENDEMONIAOS
IGUAL DE BUENO QUE EL OTRO


Pues tiene guasa el asunto
me ha llamado agropecuaria
dice que estoy majareta
porque una palmera canaria
me traje en la furgoneta..

Chillando como un cosaco
con tres tios musculosos
no podian ni los cuatro
plantar un coco plumoso

y yo con mi palmerita
hice un hoyito en la tierra
con tierra y vermiculita
y tambien plante unas piedras

Y todo quedó muy mono
y un jardin fenomenal
y ahi tienes a cuatro tios
con dolor abdominal

Es que somos las mujeres
tan competentes tan listas
que plantamos aspidistras,
o un árbol descomunal

y no nos va nada mal
tambien quitamos hierbajos
y, o nos mandan al c----o
o nos tiene que aguantar

Este tambien me encanto:meparto:

Lourdes 18/04/08 10:52:01

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Pablo Neruda Puedo escribir los versos más tristes (Poema nº 20 ) "20 Poemas de amor y una canción deseperada"

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
.
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
¡La besé tantas veces bajo el cielo infinito!
.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Como no haber amado sus grandes ojos fijos!
.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido,
.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise!
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
.
Porque en noches como ésta, la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

y si estáis cansad@s no es necesario que la leáis. En este video la recitan maravillosamente para todos nosotros.



Buenos días .....

mai^a 18/04/08 12:56:07

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
piscui que temazo ...es poesía, que recuerdos!
petris caballero! ...usted siempre con poesías escritas con el Alma!
ana!
Lourdes que belleza 20 poemas, re retrotrae al colegio secundario!
EDASCO:meparto: :meparto: :meparto: mató eso de: “Este caos no tiene fin…. te borro de Infojardin” muy buenas!




Un padre que da consejos
más que padre es un amigo,
ansí como tal les digo
que vivan con precaución
naides sabe en qué rincón
se oculta el que es su enemigo


* Martín Fierro

piscui 19/04/08 04:33:21

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Creo que la palabra que describe lo que causa en mí este poema es fascinación.Y por eso lo subo, porque me fascina.
Ah, leánlo en francés aunque no entiendan el idioma. La melodía va más allá de una u otra lengua.





El autor es Charles Baudelaire.

petri 19/04/08 15:29:18

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
No recuerdo el autor
_________________
Tu boca

Para formar tan hermosa
esa boca angelical,
hubo competencia igual
entre el clavel y la rosa,
la púrpura y el coral.

Mintiendo sombras del bien,
en ella el mal se divisa,
por lo que juntos se ven
ya la apacible sonrisa,
ya el enojoso desdén.

Y en los senos abrasados
engendra con doble holganza,
o con tormentos doblados,
cada risa una esperanza,
cada desdén mil cuidados.

Cual las conchas orientales
en tu boca, y por vencerlas
muestra en riquezas iguales,
cuando desdena, corales,
y cuando sonríe, perlas.

Y si con sombras de bien
tal ez el mal se divisa,
es porque en ella se ven
guardar la miel de su risa
las flechas de su desdén.

Amapolin 23/04/08 04:42:14

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Para ti queridisima amiga Ma^ia, este tema.

Con las alas del alma :de Eladía Blázques

Con las alas del alma desplegadas al viento,
desentraño la esencia de mi propia existencia
sin desfallecimiento, y me digo que puedo
como en una constante
y me muero de miedo, pero sigo adelante.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
porque aprecio la vida en su justa medida
al amor lo reinvento, y al vivir cada instante
y al gozar cada intento, sé que alcanzo lo grande,
con las alas del alma desplegadas al viento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
más allá del asombro me levanto entre escombros
sin perder el aliento
y me voy de las sombras con algún filamento
y me subo a la alfombra con la magia de un cuento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
atesoro lo humano cuando tiendo las manos
a favor del encuentro por la cosa más pura,
con la cual me alimento por mi pan de ternura,
con las alas del alma desplegadas al viento.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
ante cada noticia de estupor, de injusticia,
me desangro por dentro
y me duele la gente, su dolor, sus heridas,
porque así solamente interpreto la vida.

Con las alas del alma desplegadas al viento,
más allá de la historia, de las vidas sin gloria,
sin honor ni sustento
guardaré del que escribe su mejor pensamiento
quiero amar a quien vive con las alas del alma
desplegadas al viento, al viento, al viento...


Eladia Blázquez
Sabes cuanto me identifico con esta canción!!!

Besitos:79regalofloressorpr

petri 01/05/08 20:15:16

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
DE FEDERICO GARCIA LORCA


ROMANCE DE LA PENA NEGRA


Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.

Cobre amarillo, su carne,
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas.
Soledad, ¿por quién preguntas
sin compaña y a estas horas?
Pregunte por quien pregunte,
dime: ¿a ti qué se te importa?
Vengo a buscar lo que busco,
mi alegría y mi persona.
Soledad de mis pesares,
caballo que se desboca,
al fin encuentra la mar
y se lo tragan las olas.
No me recuerdes el mar,
que la pena negra, brota
en las sierras de aceituna
bajo el rumor de las hojas.
¡Soledad, qué pena tienes!
¡Qué pena tan lastimosa!
Lloras zumo de limón
agrio de espera y de boca.
¡Qué pena tan grande! Corro
mi casa como una loca,
mis dos trenzas por el suelo,
de la cocina a la alcoba.
¡Qué pena! Me estoy poniendo
de azabache, cama y ropa.
¡Ay mis camisas de hilo!
¡Ay mis muslos de amapola!
Soledad: lava tu cuerpo
con agua de las alondras,
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.

Por abajo canta el río:
volante de cielo y hojas.
Con flores de calabaza,
la nueva luz se corona.
¡Oh pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota!

trochamontes 01/05/08 20:54:07

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.

Este era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,
un kiosco de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.

Una tarde la Princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.
La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso del papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.
La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
"Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad".
Y el rey clama: "¿No te he dicho
que el azul no hay que tocar?"
¡Qué locura! ¡Qué capricho!
El señor se va a enojar".

Y dice ella: "No hubo intento;
yo me fui no sé por qué;
por las olas y en el viento
fui a la estrella y la corté".

Y el papá dice enojado:
"Un castigo has de tener:
vuelve al cielo, y lo robado
vas ahora a devolver".

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: "En mis campiñas
esa rosa le ofrecí:
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí".

Viste el rey ropas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.
Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.

Rubén Darío

Lourdes 01/05/08 21:15:00

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Trochamontes... me ha traído buenos recuerdos esa poesía... los recuerdos de cuando era niña y me la sabía de memoria... ahora aún la recuerdo a trocitos...

:26beso: gracias

trochamontes 01/05/08 22:45:10

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
A mi tambien Lourdes

recuerdos de hace muchos kilos

;-) :11risotada:

petri 05/05/08 01:11:58

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
LLUVIA DE OTOÑO

(Llueve, llueve dulcemente...)

... El agua lava la yedra;
rompe el agua verdinegra;
el agua lava la piedra...
Y en mi corazón ardiente,
llueve, llueve dulcemente

Esté el horizonte triste;
¿el paisaje ya no existe?;
un dia rosa persiste
en el pálido poniente...
Llueve, llueve dulcemente.

Mi frente cae en mi mano
¡Ni una mujer, ni un hermano!
¡Mi juventud pasa en vano!
-- Mi mano deja mi frente... --
¡Llueve, llueve dulcemente!

¡Tarde, llueve; tarde, llora;
que, aunque hubiera un sol de aurora
no llegará mi hora
luminosa y floreciente!
¡Llueve, llora dulcemente!

atzahar 05/05/08 21:57:02

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
es maravilloso, no he podido leerlo todo pero lo hare ,gracias a todos por este regalo. Gracias gente maravillosa.:26beso:

mai^a 06/05/08 15:21:10

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Ave de pico encorvado
le tiene al robo afición;
pero el hombre de razón
no roba jamás un cobre,
pues no es vergüenza ser pobre
y es vergüenza ser ladrón.


* Martín Fierro


Amapolín, Trochamontes, Petri! ...que maravilla
cuantas sensaciones nos transmiten el leer estas poesías.
Recuerdos de infancia, alegrías y tristezas una melange
de sentimientos, realmente son un poema chic@s

chuikisssssssssssssssssssssssss

trochamontes 14/05/08 00:46:45

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Un sueño soñaba anoche,
Soñito del alma mía,
Soñaba con mis amores
Que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora tan blanca
Muy más que la nieve fría.
- ¿Por dónde has entrado, amor?
¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas,
Ventanas y celosías.
- No soy el amor, amante:
la Muerte que Dios te envía.
- ¡Ay, Muerte tan rigurosa,
déjame vivir un día!
Un día no puede ser,
una hora tienes de vida.
Muy de prisa se calzaba,
Más de prisa se vestía;
Ya se va para la calle,
en donde su amor vivía.


- Ábreme la puerta, Blanca,
ábreme la puerta niña.
- ¿Cómo te podré yo abrir
si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue al palacio
Mi madre no está dormida.
- Si no me abres esta noche,
ya no me abrirás, querida;
la Muerte me está buscando,
junto a tí, vida sería.
- Vete bajo la ventana
donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda
para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare
mis trenzas añadiría.
La fina seda se rompe;
La Muerte que allí venía:
- Vamos, el enamorado,
que la hora ya está cumplida.

olvidé.el.autor.

petri 14/05/08 21:38:18

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancòlicos
borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan adònde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos
descansan bajo la tierra.



Antonio Machado

trochamontes 20/05/08 00:26:34

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Una de tantas leyendas

de Congregación

Rodríguez, Coahuila


Entre la loma y el Callejón del diablo

Aseguraban que Jesús Toribio Gurrola, ni al mismo

diablo le temía, ya que en varias ocasiones había visto

la muerte de frente. De estatura alta, moreno, hombros

anchos como trapecio y piernas largas, enfundadas

siempre en pantalón de lona delgada, era el

clásico "vaquero culiseco". Usaba botas altas, con

espuelas trabadas al tacón, la yompa sobre cualquier

camisa y pañuelo de seda, casi siempre de color azul.

De carácter sumamente irritable, sus ojos y boca

dibujaban en su cara un gesto de amargura, dureza y

temple a toda prueba a sus treinta años.

Su carácter se debía probablemente, a que desde

muy chicos, él y su hermano menor Juan quedaron

sin padres, porque murieron en la peste de 1904. Toribio

no permanecía más de un mes en ningún trabajo

o poblado debido a su irascible comportamiento.

Salió de Anáhuac, N.L. de madrugada, como era

su costumbre, sin dejar ni pintar huella. Su caballo

era de 7 cuartas de alzada, color alazán tostado, orejano

(sin herrar), de montura muzqueña que sostenía

un máuser bajo la arción derecha y

chivinda de 40 brazadas amarrada

al mismo lado. El barbiquejo de

su sombrero era de piel gamusina,

jamás se desenganchaba y sujetaba

su "Stetson" desgastado con tantos

soles, vientos, polvos, lluvias, sudores

y hasta sangre en pleitos de cantina.

En su peregrinar constante, sólo

el instinto le marcaba el rumbo y

algunos rumores de cantina eran su

brújula, como acontecía esta vez cuando se encontraba

entre los cañones del Cerro de la Rata, municipio

de Abasolo, ya en Coahuila. En la antigua vía

del ferrocarril, en el embarcadero de estación Hermanas,

se topó con Agapito Cortés, quien le contó que

sus primos Gaspar y Jerónimo, junto con los Valdez,

traían un buen hato de reses: "como ochenta, asegún

cuentan y las llevan pa´ las Minas, y a estas horas ya

irán por el Berrendo, porque ayer pasaron por la acequia

de Santa Gertrudis y para mañana estarán entre

Escobedo el Alto y los Rodríguez, en la huizachada

que esta atrás de la loma", informó Agapito, secándose

el sudor con un paliacate de color rojo.

Toribio ni las gracias dio, sólo jaló del freno a su

cabalgadura y salió disparado por el camino viejo a

Congregación Rodríguez, la tarde pardeaba. Detuvo

su marcha, en un promontorio que sobresalía en la

inmensa llanura de jauja, zacate y mezquites. Desmontó

y juntando ramas secas, prendió una fogata

donde calentó un trozo de cecina y entre mordidas

de esa carne salada y tragos de agua de su cantimplora,

descansó tanto él como su montura. Partió de

ese divisadero cuando la luna estaba en su cenit.

Al llegar a las orillas de Congregación, el bandolero

titubeó, sobre rodear o pasar por el centro del

poblado, optó por lo último. La tierra suelta de las

calles acallaba las pisadas del caballo, sólo la luna

delataba su presencia con su sombra, ese último día

del mes de octubre de 1928.

Tomó el camino viejo a Escobedo, pueblo de mezcaleros

e ixtleros, pero por designios del destino

(dirían algunos), cambió de ruta y se dirigió al puente

de La Coquena, torciendo y tomando el Callejón del

Diablo, pensó que al atravesar la loma, acortaría la

distancia.

En el Callejón, dos cortinas formadas por álamos,

fresnos, mezquites y huizaches daban sombras de

forma difusa y fantasmagórica. Sus ramas hacían

juego con las callosas raíces a flor de tierra, semejando

serpientes. Su corcel avanzaba con las orejas

erguidas y resoplando por la nariz.

Toribio escuchó algo, aguzó el oído, parecía un

cachorro de gato montés o leves quejidos

de un perro. De sonido animal

se transformaba en sollozo compungido,

apagado, tierno. El oído del

bandolero estaba impuesto a detectar,

escuchar y conocer muchos y

variados sonidos en la noche. Esta

vez no estaba seguro que fueran

gatos en celo, tejones o cachorros

de coyotes.

En eso pensaba Toribio, cuando

de pronto a escasos cinco metros,

frente a él, estaba un niño, como de tres años, vestido

de blanco. La criatura sollozaba, enjugándose

las lágrimas con el dorso de sus manitas.

-¡Pero niño! ¿Qué haces en este lugar y a estas

horas?- interrogó Gurrola entre intrigado y sorprendido.

-Mi amá y mi apá, en la loma tan...- contestó el bebé

con un balbuceo. El jinete desmontó del alazán que

seguía encabritado y resoplando fuerte.

-¿Vives en la loma?- volvió a preguntar, cargando

con facilidad el liviano bultito.

El niño ya no habló, sólo asintió con la cabeza.

Gurrola tuvo que darle varios tirones de rienda al

caballo que se sacaba cuando el jinete quería poner la

bota en el estribo, pero habilidoso logró montar con

el niño en brazos.

El jinete pensaba que tal vez detrás de la loma vivían

los padres del pequeño extraviado, alguna familia

que cuida o tiene una majada como tantos.

-¿Cómo te llamas?

-Abundio...- respondió el pequeñín, voy a cumplir

cuatro años y ya me salieron los dientitos, ¿quieres

verlos?

-A ver, enséñamelos...

El niño volteó, pero no como lo hace un humano

normal. Lo hizo como si fuera una lechuza o un tecolote,

giró su cabeza 180 grados y no fueron dientitos

los que mostró, fueron blancos, largos y a.lados colmillos,

que salían de una horrenda boca arrugada, su

nariz eran sólo dos grandes y oscuros hoyos y sus

ojos irradiaban luz roja como brasas.

La reacción inmediata del jinete fue soltar y arrojar

el bulto, pero la mano derecha, esa mano diestra en

la pistola, ahora la tenía sujeta al estómago de la criatura

y no la podía desprender, sintiendo un raro hormigueo

en ella.

Horrorizado veía, como gruesos, largos y peludos

gusanos subían por su cuerpo, por dentro y fuera de

su ropa. El relincho del caballo fue un alarido de

terror, y encabritado, arrojó al jinete y su horrenda

carga al duro suelo, comenzando una desenfrenada

carrera, perdiéndose en la espesa huizachada, entre

relinchos y resoplidos.

Gurrola se revolcaba y gritaba de terror y dolor al

sentir cómo era devorado vivo por los miles de gusanos

que perforaban ropa, piel, carne y huesos. A su

lado, el bulto quedaba, pero su ropa antes blanca

ahora era de color negro y su risa resonaba, como si

fuera de ultratumba.

La leyenda cuenta que el niño no dijo mentiras al

decirle que sus padres estaban en la loma, pero sepultados,

porque en 1888, ahí estaba el panteón viejo

de los Rodríguez. También se cuenta que muchas de

las reses robadas por bandoleros al llegar a la huizachada

y chaparral que forma la loma y Las Quemadas,

se perdían. Y por las noches de octubre, con la

luna llena, se escuchaban relinchos y risotadas que se

desvanecían, entre el Callejón del Diablo y los cañones

del Cerro Viejo de los Rodríguez. Así nacen las

leyendas.

mai^a 11/06/08 16:40:35

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Trochamosntes maravillosa tu leyenda :-P
petris! que poesías! :-P


chuikissssssssssssssssssssss

Yo he conocido cantores
que era un gusto el escuchar;
mas no quieren opinar
y se divierten cantando;
pero yo canto opinando,
que es mi modo de cantar.


*Martín Fierro

mai^a 19/06/08 03:41:37

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?

Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo,
Que nadie establece normas salvo la vida,
Que la vida sin ciertas normas pierde forma,
Que la forma no se pierde con abrirnos,
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente,
Que no está prohibido amar,
Que también se puede odiar,
Que el odio y el amor son afectos
Que la agresión porque sí hiere mucho,
Que las heridas se cierran,
Que las puertas no deben cerrarse,
Que la mayor puerta es el afecto,
Que los afectos nos definen,
Que definirse no es remar contra la corriente,
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja,
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio,
Que negar palabras implica abrir distancias,
Que encontrarse es muy hermoso,
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida,
Que la vida parte del sexo,
Que el “por qué” de los niños tiene un porque,
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad,
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana,
Que nunca está de más agradecer,
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo,
Que nadie quiere estar solo,
Que para no estar solo hay que dar,
Que para dar debimos recibir antes,
Que para que nos den hay que saber también cómo pedir,
Que saber pedir no es regalarse,
Que regalarse es, en definitiva, no quererse,
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos,
Que para que alguien “sea” hay que ayudarlo,
Que ayudar es poder alentar y apoyar,
Que adular no es ayudar,
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara,
Que las cosas cara a cara son honestas,
Que nadie es honesto porque no roba,
Que el que roba no es ladrón por placer,
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo,
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte,
Que se puede estar muerto en vida,
Que se siente con el cuerpo y la mente,
Que con los oídos se escucha,
Que cuesta ser sensible y no herirse,
Que herirse no es desangrarse,
Que para no ser heridos levantamos muros,
Que quien siembra muros no recoge nada,
Que casi todos somos albañiles de muros,
Que sería mejor construir puentes,
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve,
Que volver no implica retroceder,
Que retroceder también puede ser avanzar,
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol,
¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?
¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?

Mario Benedetti

petri 21/06/08 23:35:31

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
La soledad es algo asi
como buscar y no tener con quien estar,
la soledad es algo asi
como querer y no saber por que llorar,
es un amante en el anden
que mueve el brazo tras el tren
como intentando dibujar su soledad.

Es ver la lluvia descender
sobre la calle y no tener,
ninguna historia que contar ni que olvidar
es como andar sin conocer,
ningun lugar donde dejar
a que descanse alguna vez...
la soledad.

Mi soledad tiene el color
obscuro y triste del amor que no duró,
un vano intento de vivir
una sonrisa que una mueca me dejo,
soy ese amante del anden
y muevo el brazo tras el tren
como intentando dibujar mi soledad.

Bajo la lluvia tengo sed
de ir a buscarte más allá,
para que puedas conocer mi soledad
y sigo andando sin tener
ningún lugar donde dejar,
las hojas secas de la fe...

Jah 23/06/08 16:53:18

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
:happy: Buenas forer@s!! :79regalofloressorpr

Aqui os dejo un cuento de un autor conocido por todos: Hans Christian Andersen; y al que no le conozca aun es una buena ocasion para hacerlo y deleitarse con sus cuentos "infantiles". Qué decir de él, sobran los comentarios.........Lean y dejen libre expresion a las sensaciones y sentimientos que surjan de ustedes ;-)

La niña de los fósforos


¡Qué frío hacía!; nevaba y comenzaba a oscurecer; era la última noche del año, la noche de San Silvestre. Bajo aquel frío y en aquella oscuridad, pasaba por la calle una pobre niña, descalza y con la cabeza descubierta. Verdad es que al salir de su casa llevaba zapatillas, pero, ¡de qué le sirvieron! Eran unas zapatillas que su madre había llevado últimamente, y a la pequeña le venían tan grandes, que las perdió al cruzar corriendo la calle para librarse de dos coches que venían a toda velocidad. Una de las zapatillas no hubo medio de encontrarla, y la otra se la había puesto un mozalbete, que dijo que la haría servir de cuna el día que tuviese hijos.
Y así la pobrecilla andaba descalza con los desnudos piececitos completamente amoratados por el frío. En un viejo delantal llevaba un puñado de fósforos, y un paquete en una mano. En todo el santo día nadie le había comprado nada, ni le había dado un mísero chelín; volvíase a su casa hambrienta y medio helada, ¡y parecía tan abatida, la pobrecilla! Los copos de nieve caían sobre su largo cabello rubio, cuyos hermosos rizos le cubrían el cuello; pero no estaba ella para presumir.

En un ángulo que formaban dos casas -una más saliente que la otra-, se sentó en el suelo y se acurrucó hecha un ovillo. Encogía los piececitos todo lo posible, pero el frío la iba invadiendo, y, por otra parte, no se atrevía a volver a casa, pues no había vendido ni un fósforo, ni recogido un triste céntimo. Su padre le pegaría, además de que en casa hacía frío también; sólo los cobijaba el tejado, y el viento entraba por todas partes, pese a la paja y los trapos con que habían procurado tapar las rendijas. Tenía las manitas casi ateridas de frío. ¡Ay, un fósforo la aliviaría seguramente! ¡Si se atreviese a sacar uno solo del manojo, frotarlo contra la pared y calentarse los dedos! Y sacó uno: «¡ritch!». ¡Cómo chispeó y cómo quemaba! Dio una llama clara, cálida, como una lucecita, cuando la resguardó con la mano; una luz maravillosa. Le pareció a la pequeñuela que estaba sentada junto a una gran estufa de hierro, con pies y campana de latón; el fuego ardía magníficamente en su interior, ¡y calentaba tan bien! La niña alargó los pies para calentárselos a su vez, pero se extinguió la llama, se esfumó la estufa, y ella se quedó sentada, con el resto de la consumida cerilla en la mano.

Encendió otra, que, al arder y proyectar su luz sobre la pared, volvió a ésta transparente como si fuese de gasa, y la niña pudo ver el interior de una habitación donde estaba la mesa puesta, cubierta con un blanquísimo mantel y fina porcelana. Un pato asado humeaba deliciosamente, relleno de ciruelas y manzanas. Y lo mejor del caso fue que el pato saltó fuera de la fuente y, anadeando por el suelo con un tenedor y un cuchillo a la espalda, se dirigió hacia la pobre muchachita. Pero en aquel momento se apagó el fósforo, dejando visible tan sólo la gruesa y fría pared.

Encendió la niña una tercera cerilla, y se encontró sentada debajo de un hermosísimo árbol de Navidad. Era aún más alto y más bonito que el que viera la última Nochebuena, a través de la puerta de cristales, en casa del rico comerciante. Millares de velitas, ardían en las ramas verdes, y de éstas colgaban pintadas estampas, semejantes a las que adornaban los escaparates. La pequeña levantó los dos bracitos... y entonces se apagó el fósforo. Todas las lucecitas se remontaron a lo alto, y ella se dio cuenta de que eran las rutilantes estrellas del cielo; una de ellas se desprendió y trazó en el firmamento una larga estela de fuego.

«Alguien se está muriendo» -pensó la niña, pues su abuela, la única persona que la había querido, pero que estaba muerta ya, le había dicho-: Cuando una estrella cae, un alma se eleva hacia Dios.

Frotó una nueva cerilla contra la pared; se iluminó el espacio inmediato, y apareció la anciana abuelita, radiante, dulce y cariñosa.

-¡Abuelita! -exclamó la pequeña-. ¡Llévame, contigo! Sé que te irás también cuando se apague el fósforo, del mismo modo que se fueron la estufa, el asado y el árbol de Navidad. Se apresuró a encender los fósforos que le quedaban, afanosa de no perder a su abuela; y los fósforos brillaron con luz más clara que la del pleno día. Nunca la abuelita había sido tan alta y tan hermosa; tomó a la niña en el brazo y, envueltas las dos en un gran resplandor, henchidas de gozo, emprendieron el vuelo hacia las alturas, sin que la pequeña sintiera ya frío, hambre ni miedo. Estaban en la mansión de Dios Nuestro Señor.

Pero en el ángulo de la casa, la fría madrugada descubrió a la chiquilla, rojas las mejillas, y la boca sonriente... Muerta, muerta de frío en la última noche del Año Viejo. La primera mañana del Nuevo Año iluminó el pequeño cadáver, sentado, con sus fósforos, un paquetito de los cuales aparecía consumido casi del todo. «¡Quiso calentarse!», dijo la gente. Pero nadie supo las maravillas que había visto, ni el esplendor con que, en compañía de su anciana abuelita, había subido a la gloria del Año Nuevo
.

FIN
Espero que les haya gustado
Que pasen tod@s una buena semana:79regalofloressorpr Hasta otra!!!!:adios:

mai^a 23/06/08 18:06:21

Re: ... de poetas, cuentos y leyendas
 
jahcecita! Que cuentito nos has traído!
el él se combina: nececidad... amor... añoranza
...esperanza y tristeza


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